Hace mucho mucho tiempo, un niño paseaba por un prado en cuyo centro encontró un árbol con un cartel que decía: soy un árbol encantado, si dices las palabras mágicas, lo verás. El niño trató de acertar el hechizo, y probó con abracadabra, supercalifragilisticoespialidoso, tan-ta-tachán, y muchas otras, pero nada. Rendido, se tiró suplicante, diciendo: "¡¡por favor, arbolito!!", y entonces, se abrió una gran puerta en el árbol. Todo estaba oscuro, menos un cartel que decía: "sigue haciendo magia". Entonces el niño dijo "¡¡Gracias, arbolito!!", y se encendió dentro del árbol una luz que alumbraba un camino hacia una gran montaña de juguetes y chocolate. El niño pudo llevar a todos sus amigos a aquel árbol y tener la mejor fiesta del mundo, y por eso se dice siempre que "por favor" y "gracias", son las palabras mágicas.
Jugando y moviendo el cuerpo, logramos tomar conciencia de nosotros mismos, realizamos posturas como por ejemplo: la mariposa. También aprendemos a respirar mejor. Escuchamos cuentos donde aprendemos los valores de la vida. Y terminamos la clase haciendo relajación, para lograr aflojar el cuerpo y así tranquilizar la mente. Con ello logramos mayor flexibilidad, concentración y atención.