martes, 17 de febrero de 2009

CUENTO PARA MEDITAR

EL ECO DE LA VIDA

Un hijo y su padre estaban caminando en las montañas. De repente,
el hijo se cayó, se lastimó y gritó: “¡¡¡AAAhhhhhhhhhhhhhhh!!!”
Para su sorpresa, de algún lugar en la montaña, oyó una voz repitiendo:
“¡¡¡AAAhhhhhhhhhhhhhhh!!!”
Con curiosidad, el niño gritó: “¡¡¡¿¿¿Quién eres tú???!!!”
Recibió de respuesta: “¡¡¡¿¿¿Quién eres tú???!!!”

Enojado con la contestación, gritó: “¡Cobarde!”
Recibió de respuesta: “¡Cobarde!”
Miró a su padre y le preguntó: “¿Qué sucede?”
El padre sonrió y dijo: “Hijo mío, presta atención.”
Y entonces el padre gritó a la montaña: “¡Te admiro!”
La voz respondió: “¡Te admiro!”
De nuevo el hombre gritó: “¡Eres un campeón!”
La voz respondió: “¡Eres un campeón!”
El niño estaba asombrado, pero no entendía.
Luego, el padre le explicó:

“La gente lo llama ECO, pero en realidad es la VIDA. Te devuelve todo lo que dices o haces... Nuestra vida, simplemente es el reflejo de nuestras acciones. Si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor. Si deseas más felicidad, ayuda a los demás a que sean felices. Esta relación se aplica a todos los aspectos de la vida. Ella te dará de regreso exactamente aquello que tú le has dado.”

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